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Blog de internacionalización

26/10/23

Arflu, calidad y tecnología para liderar el mercado de las válvulas industriales

En 1988, Fernando Arana fundó Arflu en Bilbao, una empresa que tenía como sello el espíritu empresarial de la industria metalúrgica vasca. Sin embargo, una serie de circunstancias, entre ellas la pronunciada devaluación del dólar, llevó a Arana a cerrar el negocio y trasladarse a Madrid. Tras 14 años decidió regresar al País Vasco para diseñar y fabricar sus propias válvulas industriales, reiniciando la andadura de Arflu de forma “modesta pero firme”, cuenta Juan Arana, director general de la compañía e hijo del fundador de la empresa.  

Este resurgimiento supuso el inicio de una expansión, que convirtió a Arflu en un referente de adaptación, calidad y tecnología en la fabricación de válvulas industriales. Aunque su sede se encuentra en Sopela, Bizkaia, su presencia se extiende a nivel internacional. Cuenta con fábricas en España, Arabia Saudí, China e Indonesia, y nueve oficinas comerciales en países de todo el mundo, así como más de 50 delegados a nivel global que fabrican y comercializan sus válvulas industriales. Actualmente, se encuentra trabajando para entrar en el mercado de los Países Bajos. 

Además de las válvulas el equipo técnico de Arflu planifica y diseña líneas completas e incluso plantas enteras para las distintas industrias energéticas, lo que da como resultado, según Arana, “sistemas más económicos y, sobre todo, más eficaces". 

Con más de tres décadas de experiencia y proyectos para clientes como Repsol, Aramco, Chevron o Gazprom, Arflu tiene claro que una de las grandes claves para competir en el mercado es la calidad. "De principio a fin, la calidad afecta absolutamente a toda la actividad de la empresa, y es, sin duda, una de las grandes apuestas estratégicas de Arflu. Nuestras válvulas superan los test más exigentes, nuestro máximo interés es que todo funcione con precisión", detalla Arana.  

Para ello, el director general destaca dos aspectos en los que poner el foco. El primero es el conocimiento y la coordinación. “Contar con un equipo propio de ingenieros es una gran ventaja, ya que, de esta forma, somos capaces de conocer de primera mano las dificultades de fabricación y hacer pruebas de resistencia en el momento para obtener unas válvulas industriales de la mayor calidad posible”, explica. “A esto le sigue muy de cerca la coordinación entre los departamentos, un aspecto fundamental. Mientras el Departamento de Ingeniería se dedica a perfeccionar y crear nuevos modelos, el Departamento de Calidad obtiene certificaciones y supervisa rigurosamente todo el proceso de fabricación, y así con el resto”, añade.  

Todo esto no sería posible sin el segundo aspecto para tener en cuenta: la apuesta por la innovación y la tecnología. "Trabajamos en tiempo real para mejorar el producto; la actualización de los productos nos hace más competitivos y los nuevos modelos nos permiten innovar en el mercado", señala Arana. "Nuestra política es invertir una parte de los beneficios en diseño, y así garantizar nuestra competitividad”.  

El impulso de proyectos internacionales de las empresas vascas es uno de los objetivos que persigue el Grupo SPRI, que a través de Basque Trade and Investment, la Agencia Vasca de Internacionalización, integra en una ventanilla única todos sus recursos y apoyos como Elkartu, Gauzatu o las Becas BEINT y Global Training.