United States

The United States, as the largest global market, continues to have a great business pull factor, thanks to its innovative and technological leadership and to the need for major investments in sectors such as energy and infrastructures. Furthermore, manufacturing and strategic industries have reacted by increasing their investments in the country after the recent legislation passed to revitalise national manufacturing and reshoring. Its macroeconomic stability, intellectual property and legal certainty, along with being the world’s largest market, are compelling reasons for companies to turn their sights on this market.

The world’s largest economy with a renewed business pull

The United States continues to hold a prominent position in the global economy as the largest in the world. The United States, with a GDP exceeding USD 25 billion, is noted for its diversified economic base, where its leadership stands out in technology and in sectors with high added value, which significantly contributes to their dominant position. With a huge and dynamic domestic market and a good but ageing infrastructure, the United States continues to be a lure for investors. The US dollar is also still the main international reserve currency, which shores up its influence on global financial markets.

Domestic (presidential elections in 2024, political polarisation) and foreign (war in Ukraine, trade disputes with China, war in Gaza) policies play a key role in the county’s trade and economic regulatory policies. The Trump government’s policies to drive national production – continued and bolstered by Biden’s government – have boosted the reshoring or nearshoring of strategic industries such as electronics and telecommunications. In the current geopolitical context, the United States is seeking to strengthening its alliance with the West and similar countries.

La economía del país mostró un buen desempeño en 2024, con un crecimiento del PIB sdel 2,8%. Sin embargo, las políticas arancelarias impuestas por Donald Trump han empeorado la perspectiva para 2025 y se espera que Estados Unidos tenga un crecimiento muy leve o incluso negativo, en función de la evolución de estas políticas. Las políticas de la nueva administración pueden tener un impacto en el mercado laboral, con problemas para cubrir puestos de trabajo por las políticas migratorias, en el consumo, si las nuevos aranceles son repercutidos en el consumidor final, y en la inflación, con una esperada alza de los precios después de haber tenido un buen desempeño en el pasado 2024. La evolución de lass tasas de interés tendrán igualmente un impacto en el desempeño de la economía estadounidense. Está por ver si este clima de incertidumbre comercial repercute en la inversión productiva en el país y la IED, que estaba siendo impulsada desde la anterior legislatura del expresidente Biden.

The United States continues to be one the main players in international trade, as the largest global importer of goods and services, and the second, behind China, in exports. US exports include manufactured, agricultural and technological products, while imports cover a wide range of consumer goods, machinery and energy products. The US trade balance has posted a persistent deficit, partially offset by the FDI received, which is forecast to remain remain steady at 3% of the GDP from 2024 to 2028. This deficit and services will hold the current account at a manageable level.

US trade relations are influenced by its many multilateral and bilateral trade agreements, along with the trade tensions with key countries such as China, which have given impetus to protectionist policies in strategic sectors and the greater protection of intellectual property.

The US market, one of the largest and most diversified in the world, is noted for its momentum and ability to innovate, a favourable regulatory environment, advanced infrastructures and a highly skilled workforce. The robust domestic consumption – shored up by a high level of disposable income and a deep-rooted consumer culture – continues to be a driving force of the market, with an ever-greater focus on technologically advanced and sustainable products and services. Sectors such as technology, finances, health, manufacturing and entertainment are key drivers of the economy, with global leading companies that continue to boost growth and competitiveness. Sectors such as Artificial Intelligence and the development of microchips are attracting major investment. There are likewise new business opportunities in the transport and mobility sector, particularly in the development of public transport, along with the refurbishing of infrastructures, given the obsolescence of certain key infrastructures.

La administración Trump ha generado un clima de incertidumbre para los inversores y los socios comerciales de Estados Unidos. Las perturbaciones comerciales que afectan a socios comerciales clave, como China, México, Canadá y la UE, van a repercutir negativamente en el acceso al mercado y en las cadenas de suministro, elevando los costes operativos. Esta incertidumbre comercial, el aumento de la inflación y un mercado laboral tensionado contribuirán a una ralentización del descenso de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, manteniendo los costes de los préstamos más altos durante más tiempo. Mientras que las grandes empresas nacionales, en particular en sectores como la tecnología y el petróleo y el gas, se beneficiarán de los cambios regulatorios, la reducción del apoyo a las energías renovables disminuirá la inversión extranjera en este sector clave. Los impuestos de sociedades no aumentarán con Trump, e incluso podrían disminuir, en los próximos años, ya que EE. UU. busca atraer inversiones, con el apoyo de instituciones resistentes y fuertes protecciones legales.

Los tipos del impuesto de sociedades no aumentarán con Trump hasta 2029, y los tipos probablemente disminuirán para las empresas que produzcan bienes en EE.UU. Los recortes de impuestos y la desregulación, podrían aumentar las presiones inflacionistas, lo que llevaría a la Reserva Federal a adoptar una postura más prudente a la hora de recortar los tipos de interés a lo largo de 2025. EE.UU. goza de una posición de liderazgo mundial en servicios bancarios y financieros, con unos tipos impositivos generales competitivos y una amplia inclusión financiera, lo que aumenta su atractivo. Estados Unidos ocupa la posición 14ª de 202 países en cuanto a países con menos intervencionismo en la economía.

El aumento de los aranceles, dirigidos en gran medida a las importaciones procedentes de China, pero también de México, Canadá y la UE, así como la incertidumbre de la política comercial podrían elevar los costes para las empresas estadounidenses que dependen de estos bienes y mermar la confianza empresarial. Una normativa más estricta en regulaciones y aranceles “recíprocos” perturbarán aún más el acceso al mercado y las cadenas de suministro. La postura escéptica de Trump sobre la inversión en energía limpia ha introducido un mayor escrutinio regulatorio y congelaciones de financiación, disuadiendo los flujos de capital transfronterizos y complicando el panorama empresarial para las multinacionales. No obstante, Estados Unidos sigue siendo una potencia mundial en términos de comercio y inversión extranjera, en particular para la fabricación avanzada.

​Desde su regreso al poder en enero de 2025, la nueva administración de Donald Trump ha intensificado su política comercial proteccionista, implementando una serie de barreras al comercio que han generado tensiones a nivel global. El 2 de abril, proclamado por Trump como el “Día de la Liberación”, se anunció un arancel base del 10% sobre todas las importaciones, junto con tarifas adicionales específicas para aproximadamente 60 países, incluyendo un 20% para la Unión Europea y hasta un 145% para productos chinos. Estas medidas se justificaron como una respuesta a prácticas comerciales consideradas desleales y a déficits comerciales persistentes, y se implementaron mediante la declaración de una emergencia nacional que permitió al presidente invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) .​

Estas políticas han desencadenado represalias por parte de socios comerciales clave. China, por ejemplo, impuso aranceles del 125% a productos estadounidenses y restringió la exportación de minerales críticos, afectando sectores como la automoción y la tecnología . Canadá y México también respondieron con tarifas similares, lo que ha perturbado las cadenas de suministro en América del Norte . Además, la eliminación del umbral de exención de aranceles para importaciones de bajo valor desde China ha encarecido las compras directas de consumidores estadounidenses . Estas acciones han generado preocupación entre líderes empresariales y organismos internacionales, como el FMI, que advierten sobre el riesgo de una desaceleración económica global debido al aumento de los costos y la incertidumbre en el comercio internacional .

The United States has very strong institutions and legislation that protect private property, which makes the country very attractive for investors in high technology sectors. It has highly efficient legal and judicial systems and is working on shoring up its anticorruption legislation. Given the different regulations regarding imports and the international sanctions in place, investors should keep up-to-date with the current legislation to be able to take advantage of the opportunities that the country offers.

Jurdana Izagirre

Director of Basque Trade & Investment United States

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