Informe sobre el sector de automoción en Europa del Este

Europa del Este se consolida como una región clave para la industria de automoción, no solo por su atractivo coste laboral y condiciones favorables para la inversión, sino también por el creciente peso de su producción y su papel en la cadena de suministro global. Países como Hungría, Rumanía y Serbia se posicionan como focos estratégicos para nuevas inversiones industriales, con oportunidades concretas para empresas vascas del sector.

Según el informe elaborado por Basque Trade & Investment, se prevé que la producción conjunta de vehículos ligeros en seis países emergentes de la región crezca un 3,1% anual hasta 2028. Esto supone un crecimiento superior al de los países tradicionalmente industriales del Este, como Chequia, Polonia y Eslovaquia (1,6%), y a la media europea (3,0%).
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Comparativa del crecimiento anual esperado de la producción de vehículos ligeros.

Proyección de crecimiento y especialización por país

Polonia lidera el crecimiento en producción para el periodo 2021-2024 con una tasa del 20% anual, seguida de Serbia (12%) y Rumanía (11%). Serbia es el país con mayor ritmo de crecimiento estimado hasta 2028, con más de un 10% anual, mientras que Eslovenia presenta una fuerte caída del -26,4%, quedando sin producción en 2024. Bulgaria, hasta ahora sin producción, comenzará a fabricar modelos eléctricos del OEM alemán eGO en ese mismo año.

Hungría alcanzará las 500.000 unidades anuales, Rumanía se acercará a los niveles de Polonia y Serbia llegará a las 30.000 unidades. Croacia mantendrá su especialización en superdeportivos eléctricos de alta gama (Rimac Automobili), con fuerte atracción de inversión de marcas como Porsche, Hyundai y Kia.

Condiciones macroeconómicas y laborales: un entorno competitivo

En términos de crecimiento del PIB (previsión 2023), destacan Eslovaquia (5,0%), Bulgaria (4,5%), Serbia (4,3%) y Chequia (4,2%). La inflación, aunque históricamente elevada, tiende a estabilizarse entre el 2% y el 5%, salvo excepciones como Croacia y Serbia.

A nivel laboral, los países emergentes presentan una clara ventaja en costes y salarios: Hungría, Rumanía, Serbia y Bulgaria tienen un coste laboral por debajo de los 10€/hora, frente a los más de 11€/hora en Polonia, Chequia y Eslovaquia. Además, las tasas de desempleo superiores al 5% en países como Serbia, Croacia, Bulgaria y Rumanía indican una mayor disponibilidad de mano de obra.

Electrificación, proveedores y nuevas inversiones

Hungría se ha consolidado como referente en electrificación, con el mayor número de plantas de baterías y componentes para vehículo eléctrico. Eslovenia lidera en plantas de sistemas alternativos de powertrain, con cinco instalaciones operativas. Rumanía es el país donde las exportaciones de componentes suponen un mayor porcentaje del total exportado (26%), lo que subraya su peso en la cadena de valor.

Las inversiones internacionales se multiplican: Hungría recibe proyectos de empresas coreanas, chinas y grandes Tier1 como Bosch, Continental y Vitesco; en Rumanía, los principales OEMs están ampliando su capacidad productiva y se anuncian nuevas inversiones de proveedores alemanes; y en Serbia, el apoyo institucional está atrayendo a fabricantes de Corea del Sur, Japón, China y Estados Unidos.

Europa del Este representa un destino estratégico para la automoción vasca y polo emergente para la electrificación

La región de Europa del Este avanza con fuerza como plataforma industrial de automoción. Países como Hungría, Rumanía, Serbia o Polonia ofrecen un entorno altamente competitivo: costes laborales ajustados, estabilidad macroeconómica y una clara apuesta por la electrificación, automatización y digitalización de la cadena de suministro. En este contexto, Euskadi ya ha comenzado a estrechar lazos con el ecosistema industrial polaco, como demuestra la colaboración en el ámbito espacial.

El informe de Basque Trade & Investment destaca que el crecimiento en la producción de vehículos ligeros será superior a la media europea, especialmente en mercados como Serbia o Hungría. Esta evolución genera oportunidades concretas para las empresas vascas proveedoras de tecnología, componentes y soluciones industriales, particularmente en baterías, sistemas de powertrain, conectividad o automatización. En esta línea, Euskadi y República Checa ya trabajan juntas en nuevas vías de colaboración tecnológica.

Grandes grupos como Bosch, Vitesco, Rimac o Hyundai han intensificado sus inversiones en la zona. A ello se suma el papel de Hungría como polo de electrificación y el auge de Rumanía como país exportador de componentes, mientras que Croacia y Bulgaria empiezan a posicionarse en nichos estratégicos. Paralelamente, Euskadi ha reforzado su posicionamiento con acciones sobre descarbonización industrial en Moravia-Silesia, lo que confirma el interés creciente por la región.

Además, eventos como el Basque Open Industry han facilitado el contacto entre empresas vascas y agentes clave de más de 20 países. Las compañías que deseen explorar este mercado pueden apoyarse en las ayudas a la internacionalización gestionadas por el Grupo SPRI, y acceder a contenidos estratégicos a través del boletín de internacionalización, donde se recogen informes, misiones comerciales y tendencias clave.

 

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